Cerrado por vacaciones del 13 al 21 de agosto, ambos inclusive.

ROSÁCEA

La rosácea es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la presencia de flushing (crisis de enrojecimiento cutáneo) que acaba volviéndose permanente. Afecta sobre todo a la población adulta entre 30 y 60 años y sus señas de identidad son el enrojecimiento en zonas como la frente, la barbilla, las mejillas y la parte inferior de la nariz, a menudo acompañadas de una sensación de quemazón o escozor. La rosácea, a su vez, genera la aparición de pequeñas espinillas y la rotura de pequeños vasos sanguíneos del rostro (cuperosis). Se trata de un problema crónico que, además de los efectos cosméticos, tiene un importante componente emocional.

PRECAUCIONES:

Cuidado con el sol. La exposición solar suele ser el desencadenante facial mas frecuente, por lo que hay que utilizar siempre un fotoprotector solar de alta o muy alta protección.

Vigilar la temperatura ambiental. El fuego de la chimenea o tomar un baño demasiado caliente son circunstancias que pueden aumentar el flujo sanguíneo y, en consecuencia, el rubor facial. Por ello hay que intentar mantenerse lejos de las fuentes de calor, evitar las saunas y protegerse de las condiciones climáticas extremas.

Alimentación. Es importante que las personas con rosácea anoten todos los alimentos que consumen a diario, con el objeto de detectar y evitar aquellos que producen los brotes y que suelen ser los siguientes: picantes, comidas calientes pesadas, productos lácteos, chocolate, ciertos zumos de cítricos y alimentos con un alto contenido en histamina (quesos, berenjena, espinaca, vinagre y salsa de soja). Como norma general es conveniente controlar las bebidas alcohólicas y reducir la temperatura de las bebidas calientes.

Cosmética. Las pieles propensas a la rosácea suelen ser sensibles, por lo que se recomienda el uso limitado de productos que contengan alcohol o perfumes. Lo mas conveniente es hacer la limpieza facial con productos de alta tolerancia y secar el rostro con una toalla suave de algodón.

Ejercicio. Con moderación. Aunque la actividad física es uno de los mejores «oxigenantes» cutáneos, las pieles con rosácea deben tener en cuenta que el ejercicio intenso puede producir un sobrecalentamiento que, a su vez, dé lugar a un brote. Por ello, se recomienda la actividad física a primera hora de la mañana o  por la tarde, cuando los rayos del sol no son tan fuertes.

Contacta con nosotros para saber más. Estaremos encantados de informarte.

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar