La alimentación, base de la salud

La sociedad está cada día más concienciada de que la alimentación es la base de nuestra salud, de nuestra vida diaria.

Lo primero que hacemos al levantarnos es desayunar, cargar nuestro cuerpo de energía. Tanto en el trabajo como en colegios, institutos y universidades los horarios están adaptados para poder hacer descansos para tomar algo a media mañana, para comer a mediodía, incluso, para merendar. Además, cuando llega una festividad importante o cualquier celebración nos reunimos para comer o cenar. Por lo tanto la alimentación está presente en múltiples momentos de nuestra vida diaria.

Entonces, si dedicamos tanto tiempo a nuestra alimentación ¿por qué no llevar una dieta adecuada, variada, sana y acorde a nuestras necesidades? Una dieta equilibrada debe contener todos los macronutrientes que necesita nuestro organismo: glúcidos, lípidos, proteínas y fibra, así como las vitaminas y minerales necesarios. Todo ello sin olvidarnos de un buen aporte de agua y actividad física diaria.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria en su última edición incluye esta nueva pirámide de alimentación saludable:

Pirámide de alimentación

Según estas nuevas recomendaciones, en la base de la pirámide, está un estilo de vida saludable: la estabilidad emocional, la práctica de actividad física, una correcta hidratación y unos procedimientos culinarios saludables.

En el segundo escalón, se encuentran los carbohidratos y los granos enteros de cereales. En el tercer peldaño, están las frutas, hortalizas y aceite de oliva. En el cuarto escalón se encuentran las carnes blancas, pescados, legumbres, los lácteos (semidesnatados) y los frutos secos.

Todos estos alimentos, hasta el cuarto escalón, deben ser consumidos diariamente, a diferencia de los que componen la cúspide de la pirámide, que deben ser ingeridos de forma ocasional.

En el quinto peldaño, se sitúan las carnes rojas, procesados y embutidos. Y en el vértice están las grasas y los dulces, de consumo opcional y moderado.

En esta última edición se ha añadido una bandera en la parte superior de la pirámide: suplementos nutricionales, para aquellas personas que los necesiten, siempre que sean recomendados por un profesional médico.

alimentación que mejora la salud

 

Semillas de chía

semillas de chía

La chía (Salvia hispánica, Lamiaceae) es originaria de México y Guatemala ya que necesita de condiciones climáticas subtropicales para su correcto crecimiento. Las semillas de chía, parte comestible, contienen diversos fitoquímicos y constituyentes beneficiosos como proteína, ácidos grasos omega-3, fibra, vitaminas y minerales. En su riqueza proteica se pueden distinguir todos los aminoácidos esenciales. Además, es rica en antioxidantes.

La semilla de chía y su aceite proporciona gran riqueza de ácidos grasos poliinsaturados, predominando el ácido alfa linolénico así como un contenido menor de ácido linoleico (omega 6) y oleico.

Sobre porciones comparables de chía, amaranto y quinoa, se aprecia que el contenido de proteína es superior en la chía. Se estima que la digestibilidad de la proteína es casi del 80%. Además de los aminoácidos esenciales contiene no esenciales, por lo que está considerada una proteína completa.

Es importante también destacar su riqueza en fibra pudiendo proporcionar casi el 40% (por 28 g) de la ingesta diaria de fibra recomendada, en general. Este contenido puede ser adecuado para el mantenimiento de la salud gastrointestinal y digestiva.

Se han encontrado también polifenoles en su contenido que aportan un carácter antioxidante.

Estudios recientes han identificado que el perfil nutricional y los compuestos encontrados en la semilla y aceite de chía tienen efectos cardioprotectores, reduciendo los factores de riesgo que inducen a enfermedad cardiovascular, como la hipertensión.

En una revisión sistemática del 2015 se investigó la literatura publicada sobre las cualidades de las semillas de chía especificándose que además de proteger de los daños cardiovasculares de la hipertensión, podía atenuar otros factores de riesgo como la diabetes tipo 2, dislipidemia y obesidad. Aunque son necesarios y recomendables otros ensayos clínicos que valoren todos estos resultados, todo parece indicar que su carga nutricional puede ayudarnos a la protección.

Beneficios de la Vitamina C

Naranjas ricas en vitamina C

La Vitamina C es una Vitamina necesaria para el crecimiento y desarrollos normales.

Funciones de la Vitamina C

– Actúa como un potente antioxidante para mantener el estado reducido de los iones, hierro y cobre.

– Tiene un papel importante en la síntesis del colágeno, en la cicatrización de las heridas, en la función inmune y en la síntesis de neurotransmisores.

– Potencia la absorción intestinal de hierro no ligado al grupo Hemo (hierro de alimentos de origen vegetal).

– Interviene en la formación de tejido conjuntivo y en la regulación de la resistencia capilar y ósea.

– Protege las mucosas.

– Reduce la susceptibilidad a infecciones.

– Evita la aparición de la enfermedad del escorbuto (sus síntomas son: debilidad, dolor muscular y articular, y hemorragias espontáneas en las encías y en la piel que tardan en cicratizar).

Fuentes de la Vitamina C

– Frutas: fresas, grosellas, cítricos (naranja, limón, pomelo), kiwi.

– Verduras y hortalizas: pimiento, col, nabo, rábano, brécol, patatas, perejil crudo.

– Hígado, riñón.

 

Perejil 200mg.

Pimiento 120mg.

Col de Bruselas 100mg.

Berro 87mg.

Papaya 82mg.

Kiwi 71 mg.

Fresas 60mg.

Naranja, limón 50mg.

Coliflor 50mg.

Col 49mg.

Caballa 47mg.

Pomelo 40mg.

Tomate 39mg.

Mango 37mg.

Espárrago 33mg.

Mandarina 30mg.

Espinaca 30mg.

Cabolla, habas tiernas 28mg.

Piña 27mg.

Guisante 25mg.

Mora 24mg.

Aguacate, chirimoya 20mg.

Acelgas, puerro 20mg.

Cáncer Colorrectal

cancer colonrrectal

El cáncer colorrectal es el tipo de cáncer más comúnmente diagnosticado en España, lo
que supone en torno a 55 nuevos casos anuales por cada 100.000 varones y unos 30 en
el caso de las mujeres.

Epidemiología, factores de riesgo y pronóstico.

Entre los principales factores de riesgo asociados al cáncer colorrectal destacan ciertas
alteraciones genéticas, la enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa,
enfermedad de Crohn), la presencia de pólipos intestinales, el consumo de alcohol y
tabaco, la obesidad, la dieta rica en grasas y baja en fibra, etc.

El grado de evolución (estadio) de la enfermedad es el principal factor pronóstico, con
tasas de supervivencia a los cinco años por encima del 90% en el estadio I y de menos
del 10% en el IV.

La existencia de historial familiar de cáncer colorrectal, en especial de un familiar
cercano menor de 55 años o de múltiples familiares, incrementa sustancialmente el
riesgo de padecer esta forma de cáncer. Por otro lado, la poliposis adenomatosa
familiar conlleva cerca de un 100% de riesgo de contraer cáncer colorrectal para la
edad de 40 años, si no ha sido tratada convenientemente; asimismo, existe una forma de
cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis, conocido como síndrome de
Lynch.

Desde el punto de vista genético, parece que la mutación de gen “11307K APC” puede
provocar en mayor proporción el cáncer colorrectal en los judíos Ashkenazi, aquellos
con ascendencia en Europa Oriental.

La existencia de pólipos adenomatosos en el colon, aunque no tenga carácter
hereditario, aumenta significativamente el riesgo de que una persona desarrolle cáncer
colorrectal; de hecho, la eliminación de dichos pólipos durante la colonoscopia
disminuye el riesgo subsecuente de cáncer de colon.

Existe una amplia documentación que avala que una dieta rica en carne y baja en frutas,
otros vegetales y pescados se asocia con un incremento del riesgo de cáncer colorrectal.
Igualmente, hay datos que confirman el efecto favorable que tiene la actividad física.
Es decir, reduce el riesgo de muerte entre aquellos pacientes diagnosticados de cáncer
colorrectal.

Hay estudios que sugieren que el uso de ácido acetilsalicílico en dosis de al menos 75
mg/día durante varios años puede reducir, a largo plazo, la incidencia (24%) y la
mortalidad (35%) debida al cáncer de colon; sin embargo, no ha podido confirmarse que
este potencial beneficio aumente con dosis mayores de 75 mg. al día, al menos después
de 5 años de tratamiento.

En un estudio que comparó la microflora gastrointestinal de pacientes con cáncer
colorrectal frente a pacientes de control sin cáncer, se asoció el riesgo de cáncer
colorrectal a una menor diversidad bacteriana.

El pronóstico para los pacientes de cáncer de colon se relaciona claramente con el
grado de penetración del tumor a través de la pared intestinal, la presencia o ausencia de
compromiso ganglionar y la presencia o ausencia de metástasis a distancia; asimismo, la
obstrucción intestinal y la perforación intestinal son indicadores de un pronóstico
precario

Detección y diagnóstico.
Clínicamente, el cáncer de colon debe sospecharse en pacientes que presenten
alteraciones del ritmo intestinal (estreñimiento o estreñimiento alternado con diarrea),
sangrados rectales, obstrucción intestinal o anemia ferropénica. El diagnóstico suele
realizarse por colonoscopia, que debe ser completa, visualizando todo el colon para
descartar la presencia de varios tumores sincrónicos, lo que ocurre hasta en el 3-5% de
los casos. Como prueba complementaria, debe hacerse una tomografía axial
computarizada (TAC) abdominal y una prueba de imagen de tórax (radiografía o TAC).
Además del examen general y la revisión de los antecedentes sanitarios de la persona, es
relativamente común, a partir de los 55 años de edad proceder a un examen digital
(tacto rectal) y la realización de pruebas para detectar sangre oculta en las heces.
También son frecuentes las radiografías del tracto gastrointestinal inferior, mediante
un enema opaco de bario.

Las pruebas sistemáticas por antonomasia son la colonoscopia y la sigmodoscopia. La
colonoscopia permite comprobar el estado del interior del recto y del colon para
determinar si hay pólipos, áreas anormales o cáncer, todo ello mediante la introducción
a través del ano de un tubo delgado y flexible, dotado de iluminación y cámara de vídeo.
Es frecuente, que además disponga de una herramienta para extraer pólipos o muestras
de tejido para verificar al microscopio si hay signos de cáncer (biopsia). Actualmente se
va incorporando la colonoscopia virtual, que utiliza técnicas de TAC (tomografía axial
computarizada).

Por su parte, la sigmodoscopia es una forma específica de colonoscopia que permite
observar el interior del recto y el colon sigmoide y verificar si hay pólipos, otras áreas
anormales o incluso tumorales. Se trata de un examen menos invasivo y con menos
efectos secundarios que la colonoscopia.

Vacunación de la gripe

vacuna gripe

¿Qué es la gripe?

La gripe es una infección respiratoria viral aguda que se caracteriza por su fácil transmisión por vía aérea directa. Es una infección autolimitada en la población general, pero está asociada a un incremento de la mortalidad en poblaciones de alto riesgo.

Esto es especialmente relevante en personas mayores de 65 años, ya que poseen un mayor riesgo de complicaciones que requieren hospitalización. Del mismo modo los costes indirectos en adultos pueden llevar a absentismo laboral y baja por enfermedad.

Los virus de la gripe son muy variables y en función de las mutaciones genéticas con respecto a años anteriores, el grado de protección de la población puede variar, registrándose epidemias de diversas intensidades.

 

Síntomas de la gripe

Tras el periodo de incubación, que dura entre uno y cuatro días, se da una aparición súbita de fiebre elevada, cefalea, dolor muscular y de garganta, tos seca y malestar general. La infección dura, por lo general, una semana.

La complicación mas frecuente es la neumonía, que afecta principalmente a los niños pequeños, personas mayores y pacientes que padecen alguna enfermedad crónica.

 

Prevención y tratamiento de la gripe

Lavarse las manos frecuentemente y evitar lugares hacinados puede ser de ayuda. Además existen situaciones en las que se hace necesario el empleo de antivirales y la vacunación.

  1. Antivirales

Actualmente están disponibles cuatro antivirales que pueden disminuir la duración y la intensidad de los síntomas si se administran apenas declarada la enfermedad.

  1. Vacunas antigripales

Son muy eficaces y seguras; la capacidad de mutación del virus hace necesario que la administración de esta vacuna sea anual.

 

 

Grupos de población en los que se recomienda la vacunación antigripal

  1. Niños

Se recomienda la vacunación anual en niños con factores de riesgo y convivientes (mayores de seis meses y hasta cinco años).

Factores de riesgo:

Enfermedad respiratoria crónica

Enfermedad cardiovascular grave

Enfermedad metabólica crónica

Enfermedad crónica renal

Enfermedad inflamatoria intestinal crónica

Inmunodeficiencia congénita

Enfermedad oncológica

Enfermedad hematológica moderada o grave

Obesidad mórbida

Síndrome de Down

Tratamiento continuado con acido acetilsalicílico

Embarazo en adolescentes

Niños sanos, a partir de los seis meses, que convivan con pacientes de riesgo.

  1. Adultos

Mayores de 65 años

Embarazadas en cualquier trimestre de gestación

Residentes en instituciones cerradas

Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen alto riesgo de presentar complicaciones:

– Trabajadores de centros sanitarios

– Personas que trabajan en instituciones geriátricas

– Estudiantes en prácticas en centros sanitarios

– Personas que proporcionan cuidados domiciliarios

– Personas que conviven en el hogar con otras que pertenecen a alguno de los grupos de alto riesgo

Personas que trabajan en servicios públicos esenciales:

– Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado

– Bomberos

– Servicios de Protección Civil

– Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitaria

– Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento

¿Por qué es importante vacunarse cada año?

Según las recomendaciones que recoge el Ministerio de Sanidad, es importante vacunarse frente a la gripe de manera anual, puesto que los anticuerpos que se producen en respuesta a la vacunación antigripal disminuyen con el tiempo y pueden no garantizar una adecuada protección al año siguiente. Además, cada año se producen una serie de modificaciones antigénicas en el virus de la gripe que hace necesario adaptar la vacuna antigripal a las cepas que se estima que circularán en cada temporada