Cáncer Colorrectal

cancer colonrrectal

El cáncer colorrectal es el tipo de cáncer más comúnmente diagnosticado en España, lo
que supone en torno a 55 nuevos casos anuales por cada 100.000 varones y unos 30 en
el caso de las mujeres.

Epidemiología, factores de riesgo y pronóstico.

Entre los principales factores de riesgo asociados al cáncer colorrectal destacan ciertas
alteraciones genéticas, la enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa,
enfermedad de Crohn), la presencia de pólipos intestinales, el consumo de alcohol y
tabaco, la obesidad, la dieta rica en grasas y baja en fibra, etc.

El grado de evolución (estadio) de la enfermedad es el principal factor pronóstico, con
tasas de supervivencia a los cinco años por encima del 90% en el estadio I y de menos
del 10% en el IV.

La existencia de historial familiar de cáncer colorrectal, en especial de un familiar
cercano menor de 55 años o de múltiples familiares, incrementa sustancialmente el
riesgo de padecer esta forma de cáncer. Por otro lado, la poliposis adenomatosa
familiar conlleva cerca de un 100% de riesgo de contraer cáncer colorrectal para la
edad de 40 años, si no ha sido tratada convenientemente; asimismo, existe una forma de
cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis, conocido como síndrome de
Lynch.

Desde el punto de vista genético, parece que la mutación de gen “11307K APC” puede
provocar en mayor proporción el cáncer colorrectal en los judíos Ashkenazi, aquellos
con ascendencia en Europa Oriental.

La existencia de pólipos adenomatosos en el colon, aunque no tenga carácter
hereditario, aumenta significativamente el riesgo de que una persona desarrolle cáncer
colorrectal; de hecho, la eliminación de dichos pólipos durante la colonoscopia
disminuye el riesgo subsecuente de cáncer de colon.

Existe una amplia documentación que avala que una dieta rica en carne y baja en frutas,
otros vegetales y pescados se asocia con un incremento del riesgo de cáncer colorrectal.
Igualmente, hay datos que confirman el efecto favorable que tiene la actividad física.
Es decir, reduce el riesgo de muerte entre aquellos pacientes diagnosticados de cáncer
colorrectal.

Hay estudios que sugieren que el uso de ácido acetilsalicílico en dosis de al menos 75
mg/día durante varios años puede reducir, a largo plazo, la incidencia (24%) y la
mortalidad (35%) debida al cáncer de colon; sin embargo, no ha podido confirmarse que
este potencial beneficio aumente con dosis mayores de 75 mg. al día, al menos después
de 5 años de tratamiento.

En un estudio que comparó la microflora gastrointestinal de pacientes con cáncer
colorrectal frente a pacientes de control sin cáncer, se asoció el riesgo de cáncer
colorrectal a una menor diversidad bacteriana.

El pronóstico para los pacientes de cáncer de colon se relaciona claramente con el
grado de penetración del tumor a través de la pared intestinal, la presencia o ausencia de
compromiso ganglionar y la presencia o ausencia de metástasis a distancia; asimismo, la
obstrucción intestinal y la perforación intestinal son indicadores de un pronóstico
precario

Detección y diagnóstico.
Clínicamente, el cáncer de colon debe sospecharse en pacientes que presenten
alteraciones del ritmo intestinal (estreñimiento o estreñimiento alternado con diarrea),
sangrados rectales, obstrucción intestinal o anemia ferropénica. El diagnóstico suele
realizarse por colonoscopia, que debe ser completa, visualizando todo el colon para
descartar la presencia de varios tumores sincrónicos, lo que ocurre hasta en el 3-5% de
los casos. Como prueba complementaria, debe hacerse una tomografía axial
computarizada (TAC) abdominal y una prueba de imagen de tórax (radiografía o TAC).
Además del examen general y la revisión de los antecedentes sanitarios de la persona, es
relativamente común, a partir de los 55 años de edad proceder a un examen digital
(tacto rectal) y la realización de pruebas para detectar sangre oculta en las heces.
También son frecuentes las radiografías del tracto gastrointestinal inferior, mediante
un enema opaco de bario.

Las pruebas sistemáticas por antonomasia son la colonoscopia y la sigmodoscopia. La
colonoscopia permite comprobar el estado del interior del recto y del colon para
determinar si hay pólipos, áreas anormales o cáncer, todo ello mediante la introducción
a través del ano de un tubo delgado y flexible, dotado de iluminación y cámara de vídeo.
Es frecuente, que además disponga de una herramienta para extraer pólipos o muestras
de tejido para verificar al microscopio si hay signos de cáncer (biopsia). Actualmente se
va incorporando la colonoscopia virtual, que utiliza técnicas de TAC (tomografía axial
computarizada).

Por su parte, la sigmodoscopia es una forma específica de colonoscopia que permite
observar el interior del recto y el colon sigmoide y verificar si hay pólipos, otras áreas
anormales o incluso tumorales. Se trata de un examen menos invasivo y con menos
efectos secundarios que la colonoscopia.

Vacunación de la gripe

vacuna gripe

¿Qué es la gripe?

La gripe es una infección respiratoria viral aguda que se caracteriza por su fácil transmisión por vía aérea directa. Es una infección autolimitada en la población general, pero está asociada a un incremento de la mortalidad en poblaciones de alto riesgo.

Esto es especialmente relevante en personas mayores de 65 años, ya que poseen un mayor riesgo de complicaciones que requieren hospitalización. Del mismo modo los costes indirectos en adultos pueden llevar a absentismo laboral y baja por enfermedad.

Los virus de la gripe son muy variables y en función de las mutaciones genéticas con respecto a años anteriores, el grado de protección de la población puede variar, registrándose epidemias de diversas intensidades.

 

Síntomas de la gripe

Tras el periodo de incubación, que dura entre uno y cuatro días, se da una aparición súbita de fiebre elevada, cefalea, dolor muscular y de garganta, tos seca y malestar general. La infección dura, por lo general, una semana.

La complicación mas frecuente es la neumonía, que afecta principalmente a los niños pequeños, personas mayores y pacientes que padecen alguna enfermedad crónica.

 

Prevención y tratamiento de la gripe

Lavarse las manos frecuentemente y evitar lugares hacinados puede ser de ayuda. Además existen situaciones en las que se hace necesario el empleo de antivirales y la vacunación.

  1. Antivirales

Actualmente están disponibles cuatro antivirales que pueden disminuir la duración y la intensidad de los síntomas si se administran apenas declarada la enfermedad.

  1. Vacunas antigripales

Son muy eficaces y seguras; la capacidad de mutación del virus hace necesario que la administración de esta vacuna sea anual.

 

 

Grupos de población en los que se recomienda la vacunación antigripal

  1. Niños

Se recomienda la vacunación anual en niños con factores de riesgo y convivientes (mayores de seis meses y hasta cinco años).

Factores de riesgo:

Enfermedad respiratoria crónica

Enfermedad cardiovascular grave

Enfermedad metabólica crónica

Enfermedad crónica renal

Enfermedad inflamatoria intestinal crónica

Inmunodeficiencia congénita

Enfermedad oncológica

Enfermedad hematológica moderada o grave

Obesidad mórbida

Síndrome de Down

Tratamiento continuado con acido acetilsalicílico

Embarazo en adolescentes

Niños sanos, a partir de los seis meses, que convivan con pacientes de riesgo.

  1. Adultos

Mayores de 65 años

Embarazadas en cualquier trimestre de gestación

Residentes en instituciones cerradas

Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen alto riesgo de presentar complicaciones:

– Trabajadores de centros sanitarios

– Personas que trabajan en instituciones geriátricas

– Estudiantes en prácticas en centros sanitarios

– Personas que proporcionan cuidados domiciliarios

– Personas que conviven en el hogar con otras que pertenecen a alguno de los grupos de alto riesgo

Personas que trabajan en servicios públicos esenciales:

– Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado

– Bomberos

– Servicios de Protección Civil

– Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitaria

– Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento

¿Por qué es importante vacunarse cada año?

Según las recomendaciones que recoge el Ministerio de Sanidad, es importante vacunarse frente a la gripe de manera anual, puesto que los anticuerpos que se producen en respuesta a la vacunación antigripal disminuyen con el tiempo y pueden no garantizar una adecuada protección al año siguiente. Además, cada año se producen una serie de modificaciones antigénicas en el virus de la gripe que hace necesario adaptar la vacuna antigripal a las cepas que se estima que circularán en cada temporada

 

Cistitis

Cistitis

Es una inflamación de las vías urinarias y una de las patologías más generalizadas en la población, sobre todo la femenina. El 50% de las mujeres ha tenido un episodio de cistitis al menos una vez en la vida.

Factores que pueden favorecer la cistitis.

Factores anatómicos causados por una patología y que provoquen un obstáculo físico en el flujo normal de la orina al exterior. Por ejemplo: cálculos urinarios, hipertrofia prostática o cualquier estenosis del tracto urinario.

Un intestino que no vacía regularmente, se asocia muy frecuentemente con la vaginitis y la cistitis recidivante. Otros factores predisponentes son: la edad (cuanto mas avanzada, mayor es la incidencia de cistitis),  eventualmente enfermedades asociadas, como la diabetes, trastornos neurológicos que afectan a la regulación de la micción, enfermedades ginecológicas, la inserción de catéteres urinarios y terapias que reducen las defensas inmunológicas.

La cistitis se origina en la mayoría de los casos por la migración de las bacterias patógenas de la zona anal hacia el tracto urinario. Cuando en el intestino disminuye la flora bacteriana beneficiosa, el “terreno” se mantiene libre para el ataque y la sucesiva colonización de patógenos. La alimentación juega un papel clave en la prevención de las infecciones urinarias.

Estilo de vida y alimentos adecuados.

Alimentos que hay que evitar: Azúcares simples (azúcar blanco, miel…), leche y productos lácteos, carne (roja y blanca), las bebidas energéticas, alimentos precocinados y en conserva, café, té y alcohol.

Alimentos que hay que consumir con poca frecuencia: Cereales refinados (pan blanco, pasta, arroz blanco…), patatas, maíz, frutas muy dulces y azúcar de caña integral.

Alimentos recomendables: Los ricos en fibra (verduras, legumbres preferiblemente de temporada), cereales y pasta integral, pescados y semillas oleaginosas.

Se recomienda tomar al menos dos litros diarios de agua, entre comidas y a temperatura ambiente.

Tratamiento.

El enfoque tradicional médico de la cistitis requiere tratamiento con antibióticos: penicilinas y derivados, cefalosporinas, quinolonas, sulfamidas, nitrofurantoína…

Estos fármacos van a afectar también a las bacterias beneficiosas, por lo tanto el uso de antibióticos puede crear el terreno ideal para las recaídas y la aparición de resistencia.

Además de una alimentación sana y correcta la higiene íntima es fundamental en la prevención de episodios de cistitis, utilizando un jabón higienizante que no altere el pH y la flora bacteriana fisiológica; no se debe utilizar ropa interior muy ajustada y/o de tejido sintético que impida la transpiración.

Además de estas reglas esenciales, unidas a un estilo de vida saludable, son recomendables algunos extractos de plantas, conocidos desde tiempos inmemoriales: extracto de semillas de pomelo (bactericida y bacteriostático de amplio espectro), gayuba por su actividad como desinfectante urinario, pilosella que posee actividad diurética y antiinflamatoria, brecina que tiene acción específica sobre las molestias de las vías urinarias y con cierta actividad anestésica, gatuña conocida desde las épocas griegas y romanas como diurético depurativo y antiinflamatorio.

En resumen, para garantizar el éxito del tratamiento en la cistitis es indispensable el enfoque alimenticio correcto en combinación con las medidas de higiene y el tratamiento farmacológico.

Manifiesto Plantas Medicinales y Homeopatía

homeopatía

MANIFIESTO DE LOS PROFESIONALES DE PLANTAS MEDICINALES Y HOMEOPATIA DE LOS COLEGIOS OFICIALES DE FARMACEUTICOS DE ESPAÑA

Denunciamos la campaña de descrédito que vienen sufriendo los profesionales farmacéuticos que dispensan medicamentos homeopáticos en sus oficinas de farmacia.
Ante esta situación, ponemos de manifiesto que en la Carta Europea de los Derechos de los Pacientes se recoge textualmente que “El paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles”. Este derecho no se está cumpliendo dado el alto nivel de desinformación que hay en torno a esta terapéutica.

Los farmacéuticos que dispensan medicamentos homeopáticos lo hacen de forma legítima, toda vez que los medicamentos homeopáticos son legales y se dispensan de forma exclusiva en farmacias. Están definidos en la Unión Europea por la Directiva2001/83/CE, regulados en España por el RDL 1/2015 y autorizados por la Disposición Transitoria 6ª del RD 1345/2007.

Por otro lado, en países de nuestro entorno como Francia, Reino Unido o Alemania la homeopatía está integrada en sus sistemas de salud.

Su distribución a través de las farmacias es la mejor garantía de calidad y seguridad de los medicamentos homeopáticos. Precisamente por su consideración de medicamentos, cumplen con los mismos estándares de calidad y seguridad que el resto.

Enfermedad Celiaca

La enfermedad celíaca (EC) se define como: una enfermedad sistémica inmunomediada, que supone una intolerancia permanente al gluten y las prolaminas relacionadas presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno.

Los síntomas más frecuentes en esta enfermedad son la pérdida de peso y pérdida de apetito, fatiga, diarrea crónica, distensión y dolor abdominal, náuseas y vómitos, flatulencia, estreñimiento, retraso en el crecimiento en niños, anemia, cefalea, dermatitis, depresión, ansiedad…

La EC no es una enfermedad que se pueda prevenir, y de la misma manera, sólo el médico puede hacer un diagnóstico definitivo, uniendo síntomas clínicos y datos de laboratorio tales como análisis de sangre o biopsia intestinal.

A su vez, debemos recordar que la enfermedad celíaca es una enfermedad que no tiene cura y que su único tratamiento se centra en la dieta, concretamente en eliminar completa y permanentemente el gluten de nuestra alimentación.

Como hemos dicho anteriormente, el médico es el único que diagnostica y prescribe las medidas dietéticas; es por ello que no se debe dejar el gluten hasta tener los resultados de la biopsia, ya que estos podrían verse alterados.

Una vez diagnosticada la EC, es necesario eliminar de la dieta la gliadina, y en consecuencia, todos los cereales que contienen gluten: trigo, avena, cebada y centeno. En casi la totalidad de los casos, la enfermedad mejora notablemente al suprimir el gluten; no aparecen los síntomas y las lesiones inflamatorias de la mucosa intestinal se revierten. Como en todas las enfermedades, cada paciente es un mundo y el período de mejora varía en función de la extensión del daño intestinal de cada uno.

La dieta que deben seguir los pacientes, deberá ser una dieta equilibrada y que cubra los requerimientos nutricionales y energéticos. Su base serán los alimentos frescos y naturales que en su origen no contengan gluten, tales como la leche y sus derivados, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, aceites, azúcar, cereales sin gluten (maíz y arroz), café, derivados de soja, vinos etc.

Y recordemos también los alimentos que se deben evitar: harinas, pan, pastas, galletas, bizcochos, pasteles, infusiones o bebidas preparadas a base de cereales (cerveza, licores…) y cualquier alimento de origen industrial que incluya cualquiera de esas harinas. Se debe tener especial cautela con alimentos procesados que pueden contener alimentos derivados de trigo: salsas, hamburguesas, embutidos, sopas preparadas, chocolates, yogures de sabores o con trozos, caramelos…

El etiquetado nutricional de los alimentos es lo primero que debe mirar un paciente, ya que la legislación obliga a indicar claramente en la lista de ingredientes, si hay ingredientes con gluten, Además, hay una amplia variedad de productos, que aunque su base son cereales con gluten, se producen y están disponibles en su variedad sin gluten. Se debe aprender a identificar correctamente los alimentos por sus símbolos correspondientes.

La misma atención se debe prestar a las comidas fuera de casa para identificar los alimentos. Las asociaciones  como FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos de España), publican listas muy completas de alimentos que contienen gluten, o de restaurantes que ofrecen platos apropiados para estos pacientes.

Si los enfermos tienen una medicación para otras enfermedades, deberá tenerse también cautela con esos tratamientos ya que puede ser que incluyan gluten como excipiente. Y a su vez, debe vigilarse también la administración de fármacos que potencien la malabsorción y el déficit de determinados nutrientes.

Los pacientes recién diagnosticados, suelen presentar diversas deficiencias nutricionales, como falta de hierro, vitamina B12, calcio, vitamina D… Es por ello que puede ser conveniente la administración de suplementos vitamínicos y minerales.

Para terminar, debemos recordar la importancia de acudir periódicamente a la consulta de su médico para observar la evolución física y el control de los marcadores serológicos, ya que de esta manera se puede evitar la complicación de la enfermedad a casos de infertilidad o en casos más extremos linfomas no Hodgkin o carcinomas epiteliales.