Mascarillas y sus tipologías, ¿qué mascarilla debemos usar?

Mascarillas quirúrgicas

Las mascarillas quirúrgicas son recomendables para las personas enfermas, sintomáticas o asintomáticas, para que con ellas no puedan contagiar al resto de la población. También son aconsejables para los niños que hayan dado positivo.

Hay que consultar las instrucciones (pueden tener fecha de caducidad). Sin embargo, se aconseja que su uso no supere las cuatro horas y en caso de que se humedezca o deteriore por el uso, se deseche de inmediato.

Las mascarillas quirúrgicas  pueden proteger a los demás del coronavirus o de otra infección, pero NO sirven para proteger a quien la lleva puesta de las agresiones externas. Además, este tipo de materiales no son reutilizables, por lo que no pueden limpiarse o desinfectarse.

Mascarillas autofiltrantes

En el caso de las mascarillas de alta eficacia o de EPI son las que utilizan los profesionales porque sirven para crear una barrera entre un riesgo potencial y el usuario. Aunque también pueden estar recomendadas para grupos vulnerables, siempre por indicación médica. Su finalidad es proteger a la persona que la lleva puesta de las inhalaciones de partículas infecciosas y, por tanto, su protección es de fuera hacia dentro.

Según su eficacia de filtración pueden ser de tres tipos: FFP1, FFP2, y FFP3. Las FFP1 no están diseñadas para proteger de pandemias como el coronavirus, las FFP2 se adjudican especialmente a profesionales sanitarios o sociosanitarios que atiendan a pacientes infectados o en aislamiento y las FFP3 son más seguras para el personal sanitario que se enfrenta a situaciones de mayor riesgo.

¿Cuánto duran?

Como ocurre con el resto de mascarillas, las autofiltrantes dependen de si en su marcado aparecen como reutilizables (R) o no reutilizables (NR), que solo pueden ser usadas una vez o en «un turno de trabajo» (de 4 a 8 horas).

Sea cual sea el tipo de mascarilla que se esté utilizando, las autoridades sanitarias desaconsejan darles un segundo uso a las mascarillas dándoles la vuelta, ya que esto «no aumenta su durabilidad ni eficacia».

Colocación de una mascarilla

Estos son los pasos que se deben seguir para colocarse la mascarilla de forma correcta:

  1. Lavarse las manoscon agua y jabón antes de manipular la mascarilla
  2. Encontrar la parte superior de la mascarilla
  3. Posicionarla mascarilla en la cara, concretamente a la altura de la nariz.
  4. Sostener la mascarilla desde el exterior y sujetar el arnés de cabeza detrás de la mismao ambos lados de las orejas.
  5. Bajar la parte inferiorde la mascarilla a la barbilla
  6. Comprobar que la mascarillacubre la barbilla y la boca
  7. Pellizcar el pliegue nasalcon ambas manos para ajustar la mascarilla a la nariz
  8. Verificar que la mascarilla está colocada correctamente, asegurándonos que está sellada y no tenemos molestias respiratorias.
  9. Por último, una vez puesta,no tocar la mascarilla con las mano Si necesitamos quitárnosla debemos lavarnos las manos y frotarlas con gel hidroalcohólico para su correcta desinfección.