SIN ESTRÉS

Si tu/s hijo/s presentan síntomas de estrés o de trastornos de ansiedad por la vuelta al cole y perduran más de dos semanas, te recomendamos consultar a un médico o farmacéutico formado en homeopatía.

La homeopatía es una opción más que puede ayudar a aliviar los trastornos emocionales y los problemas de sueño eventualmente asociados.

Marcar gradualmente los nuevos horarios

Introducir de forma gradual la rutina de madrugar y acostarse pronto durante los últimos días de vacaciones para adaptarse al nuevo ritmo.

Elaborar una lista del material escolar

Necesario para el nuevo curso y comprobar qué es lo que se puede reutilizar de años anteriores.

Fijar normas y tiempos de ocio

Evitar romper totalmente las actividades del verano. Hay que ir reduciéndolas poco a poco al mismo tiempo que se introducen nuevas tareas ligadas al estudio.

Crear rutinas de sueño

Establecer un horario para irse a dormir puesto que los hábitos crean seguridad. Además, es importante generar un ambiente cómodo y tranquilo para fomentar el descanso.

Habilitar un espacio para estudiar

Es necesario acondicionar una habitación con una correcta iluminación, ordenada, sin ruidos, con una mesa y silla cómodas y una temperatura adecuada.

Motivar a través de nuevos propósitos

Se puede estimular su desarrollo personal y creatividad mediante la fijación de objetivos a medio y largo plazo: mejorar las notas en matemáticas, aprender otro idioma, etc.

Compartir tiempo en familia

Ayudar a los niños con los deberes, preparar la cena juntos, organizar excursiones, etc., son buenas ideas que aumentan la complicidad entre padres e hijos.

Consultar al especialista

Si nuestros hijos presentan síntomas de estrés o de trastornos de ansiedad por la vuelta al cole y perduran más de dos semanas es recomendable acudir a un profesional sanitario. La homeopatía es una opción más que puede ayudar a aliviar los trastornos emocionales y los problemas de sueño eventualmente asociados.

Acné, un problema sin edad

Un estudio realizado por los Laboratorios A-Derma en personas que viven en Francia, España, Suecia, Japón y Estados Unidos pone de manifiesto que el acné es una enfermedad muy extendida. Y los datos lo corroboran. El 41% de las pieles caucásicas del norte, el 41% de las pieles caucásicas del sur, el 24% de las pieles asiáticas y el 68% de las pieles negras lo sufren. El problema pues no conoce edad, sexo ni fronteras. Aunque predomina en la adolescencia, no es exclusiva de esta edad.

¿Por qué se produce el acné?

El acné se forma por la acción de varios factores. En los folículos pilosebáceos nace el pelo y se segrega el sebo, una película grasa que protege la piel. Durante la pubertad, la secreción de algunas hormonas genera una mayor producción de sebo que obstruye los folículos y forma un tapón que es lo que llamamos puntos negros y granos. Estos tapones favorecen la proliferación de bacterias que existen en la piel, lo que genera pequeñas infecciones localizadas en los folículos pilosebáceos, formando las pápulas (granos de pus).

 

El acné en el bebé y en la adolescencia.

Existen diversos tipos de acné pero el más frecuente es el acné polimorfo infantil y se da a partir de la adolescencia en el 80% de los jóvenes. Se localiza en las zonas ricas en folículos pilo-sebáceos (frente, barbilla, escote, hombros, etc…) y evoluciona por brotes desencadenados por el sol, el estado emocional, el ciclo menstrual, etc. El acné afecta a una cuarta parte de los jóvenes que se encuentran entre los 19 y los 24 años.

Otras formas son el acné neonatal que se da en el recién nacido. Erupciones acneiformes, que resultan de la intervención de factores externos como algunos cosméticos o medicamentos.

 

El acné adulto.

El acné tardío afecta al 15% de los pacientes de 25-30 años y por encima de esta edad, todavía hay muchos pacientes, sobre todo mujeres, que se encuentran afectados. Según los últimos datos, la prevalencia del acné en los adultos es de un 3% en varones y entre un 11 y un 12% en mujeres. Cuando sí se aprecia una disminución de los porcentajes a partir de los 45 años. Los cambios hormonales, el estrés o incluso el tabaco pueden hacer que aparezcan estos brotes por sorpresa a cualquier edad.

 

Cómo tratar correctamente una piel acneica

El problema que desencadena el acné no es la suciedad, por ello no hay que obsesionarse con la higiene. Siempre es recomendable preguntar al especialesta. Según la Academia Española de dermatología y venereología (AEDV) los mejores consejos para combatirlo son los siguientes:

  1. Higiene. Realizar una limpieza diaria correcta de la piel, como norma general no más de dos veces al día (se podría irritar) y con un jabón suave. Secar sin friccionar. Lavar el pelo con la frecuencia necesaria para mantenerlo limpio.
  2. Una buena prescripción. No existen remedios milagrosos, ni tratamientos alternativos que superen en eficacia a los que la industria cosmética y farmacéutica comercializan y el dermatólogo prescribe.
  3. Constancia. El remedio contra el acné requiere constancia pues podrá mantenerse activo meses o años. Durante ese tiempo es preciso mantener unos cuidados generales en todos los casos, además en muchos, se deberá recurrir a cremas farmacológicas antiacnéicas y en menos habrá que plantearse tratamiento farmacológico con pastillas. En cualquier caso el acné no controlable es una situación excepcional.
  4. No manipular las lesiones de acné. Una medida especial que hay que recordar a los adolescentes. Es el mejor procedimiento para evitar las marcas. Al apretar los granos podemos trasformar una lesión que iba a desaparecer en poco tiempo y sin dejar cicatrices en otra mucho más visible, más duradera y además al curarse dejará como secuela una cicatriz.
  5. Dermocosméticos indicados. Productos libres de aceites o no comedogénicos de marcas reconocidas.
  6. ¡Atención a la piel! Las cremas que se utilizan para tratar el acné pueden irritar la piel, este no es un motivo de suspender el tratamiento, sino de espaciar su aplicación, cada dos o tres días, y casi siempre la piel de forma progresiva “aprende a” tolerar estos productos.
  7. Dieta y alimentos indicados. No hay ningún alimento que haya demostrado empeorar el acné. De cualquier manera los alimentos que habitualmente se citan, en saber popular, como agravantes del acné, en  cualquier dieta bien estructurada solo deben ingerirse ocasionalmente y siempre en pequeñas cantidades.
  8. Dejarse asesorar. Acudir al dermatólogo, médico especialista o preguntar al farmacéutico en el tratamiento del acné. Los profesionales individualizarán el tratamiento, seleccionando la crema o las pastillas según el sexo, edad y tipo de acné de cada paciente.
  9. Cicatrización. Las marcas, en formas de cicatrices o zonas rojas, van a mejorar de forma notable con el paso de tiempo, por lo que muchas veces no es necesario ningún tratamiento para ellas. Cuando no desaparezcan o si queremos acelerar su mejora, disponemos de tratamientos muy eficaces: aunque durante muchos años se han realizado peelings y microdermoabrasiones con resultados aceptables. Hoy día se tratan sobre todo con diferentes láseres, tanto las manchas rojas como las cicatrices.

Contacta con nosotros para más información.

Piernas cansadas: Cómo evitarlo

evitar piernas cansadas

Consejos para prevenir y aliviar las piernas cansadas

Mantener las piernas en alto (por encima del corazón) durante 30 minutos, 2-3 veces al día. Por ejemplo: al sentarse apoyar las piernas sobre un sillón o unos cojines.

Evitar sentarse cruzando las piernas.

Evitar poner las piernas cerca de una fuente de calor (radiadores, estufas, exposición excesiva al sol).

Caminar y/o realizar ejercicio durante 30-60 minutos al día. Evitar el sedentarismo.

No utilizar ropa muy ajustada.

Evitar zapatos con mucho tacón.

Mantener un peso corporal adecuado, evitando el sobrepeso.

Aplicar agua fría o alternar agua fría/tibia en la ducha para estimular la circulación.

Terapia compresiva: consiste en la utilización de medias de compresión, adecuadas a cada tipo de paciente. Consulta con tu farmacéutico y/o médico.

Fitoterapia: algunas plantas medicinales pueden ayudar a favorecer la circulación sanguínea (Ginkgo biloba, Castaño de Indias, Vid roja, Rusco, Centella asiática, etc) vía tópica (geles, cremas) o vía oral. Consulta con tu farmacéutico para adquirir el producto más adecuado.

Terapia farmacológica y cirugía vascular: En algunos casos, el médico puede valorar estas alternativas.

 

Vacunación de la gripe

vacuna gripe

¿Qué es la gripe?

La gripe es una infección respiratoria viral aguda que se caracteriza por su fácil transmisión por vía aérea directa. Es una infección autolimitada en la población general, pero está asociada a un incremento de la mortalidad en poblaciones de alto riesgo.

Esto es especialmente relevante en personas mayores de 65 años, ya que poseen un mayor riesgo de complicaciones que requieren hospitalización. Del mismo modo los costes indirectos en adultos pueden llevar a absentismo laboral y baja por enfermedad.

Los virus de la gripe son muy variables y en función de las mutaciones genéticas con respecto a años anteriores, el grado de protección de la población puede variar, registrándose epidemias de diversas intensidades.

 

Síntomas de la gripe

Tras el periodo de incubación, que dura entre uno y cuatro días, se da una aparición súbita de fiebre elevada, cefalea, dolor muscular y de garganta, tos seca y malestar general. La infección dura, por lo general, una semana.

La complicación mas frecuente es la neumonía, que afecta principalmente a los niños pequeños, personas mayores y pacientes que padecen alguna enfermedad crónica.

 

Prevención y tratamiento de la gripe

Lavarse las manos frecuentemente y evitar lugares hacinados puede ser de ayuda. Además existen situaciones en las que se hace necesario el empleo de antivirales y la vacunación.

  1. Antivirales

Actualmente están disponibles cuatro antivirales que pueden disminuir la duración y la intensidad de los síntomas si se administran apenas declarada la enfermedad.

  1. Vacunas antigripales

Son muy eficaces y seguras; la capacidad de mutación del virus hace necesario que la administración de esta vacuna sea anual.

 

 

Grupos de población en los que se recomienda la vacunación antigripal

  1. Niños

Se recomienda la vacunación anual en niños con factores de riesgo y convivientes (mayores de seis meses y hasta cinco años).

Factores de riesgo:

Enfermedad respiratoria crónica

Enfermedad cardiovascular grave

Enfermedad metabólica crónica

Enfermedad crónica renal

Enfermedad inflamatoria intestinal crónica

Inmunodeficiencia congénita

Enfermedad oncológica

Enfermedad hematológica moderada o grave

Obesidad mórbida

Síndrome de Down

Tratamiento continuado con acido acetilsalicílico

Embarazo en adolescentes

Niños sanos, a partir de los seis meses, que convivan con pacientes de riesgo.

  1. Adultos

Mayores de 65 años

Embarazadas en cualquier trimestre de gestación

Residentes en instituciones cerradas

Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen alto riesgo de presentar complicaciones:

– Trabajadores de centros sanitarios

– Personas que trabajan en instituciones geriátricas

– Estudiantes en prácticas en centros sanitarios

– Personas que proporcionan cuidados domiciliarios

– Personas que conviven en el hogar con otras que pertenecen a alguno de los grupos de alto riesgo

Personas que trabajan en servicios públicos esenciales:

– Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado

– Bomberos

– Servicios de Protección Civil

– Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitaria

– Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento

¿Por qué es importante vacunarse cada año?

Según las recomendaciones que recoge el Ministerio de Sanidad, es importante vacunarse frente a la gripe de manera anual, puesto que los anticuerpos que se producen en respuesta a la vacunación antigripal disminuyen con el tiempo y pueden no garantizar una adecuada protección al año siguiente. Además, cada año se producen una serie de modificaciones antigénicas en el virus de la gripe que hace necesario adaptar la vacuna antigripal a las cepas que se estima que circularán en cada temporada