Cistitis: Factores y tratamiento.

Cistitis

Es una inflamación de las vías urinarias y una de las patologías más generalizadas en la población, sobre todo la femenina. El 50% de las mujeres ha tenido un episodio de cistitis al menos una vez en la vida.

Factores que pueden favorecer la cistitis.

Factores anatómicos causados por una patología y que provoquen un obstáculo físico en el flujo normal de la orina al exterior. Por ejemplo: cálculos urinarios, hipertrofia prostática o cualquier estenosis del tracto urinario.

Un intestino que no vacía regularmente, se asocia muy frecuentemente con la vaginitis y la cistitis recidivante. Otros factores predisponentes son: la edad (cuanto mas avanzada, mayor es la incidencia de cistitis),  eventualmente enfermedades asociadas, como la diabetes, trastornos neurológicos que afectan a la regulación de la micción, enfermedades ginecológicas, la inserción de catéteres urinarios y terapias que reducen las defensas inmunológicas.

La cistitis se origina en la mayoría de los casos por la migración de las bacterias patógenas de la zona anal hacia el tracto urinario. Cuando en el intestino disminuye la flora bacteriana beneficiosa, el “terreno” se mantiene libre para el ataque y la sucesiva colonización de patógenos. La alimentación juega un papel clave en la prevención de las infecciones urinarias.

Estilo de vida y alimentos adecuados.

Alimentos que hay que evitar: Azúcares simples (azúcar blanco, miel…), leche y productos lácteos, carne (roja y blanca), las bebidas energéticas, alimentos precocinados y en conserva, café, té y alcohol.

Alimentos que hay que consumir con poca frecuencia: Cereales refinados (pan blanco, pasta,arroz blanco…), patatas, maíz, frutas muy dulces y azúcar de caña integral.

Alimentos recomendables: Los ricos en fibra (verduras, legumbres preferiblemente de temporada), cereales y pasta integral, pescados y semillas oleaginosas.

Se recomienda tomar al menos dos litros diarios de agua, entre comidas y a temperatura ambiente.

Tratamiento.

El enfoque tradicional médico de la cistitis requiere tratamiento con antibióticos: penicilinas y derivados, cefalosporinas, quinolonas, sulfamidas, nitrofurantoína

Estos fármacos van a afectar también a las bacterias beneficiosas, por lo tanto el uso de antibióticos puede crear el terreno ideal para las recaídas y la aparición de resistencia.

Además de una alimentación sana y correcta la higiene íntima es fundamental en la prevención de episodios de cistitis, utilizando un jabón higienizante que no altere el pH y la flora bacteriana fisiológica; no se debe utilizar ropa interior muy ajustada y/o de tejido sintético que impida la transpiración.

Además de estas reglas esenciales, unidas a un estilo de vida saludable, son recomendables algunos extractos de plantas, conocidos desde tiempos inmemoriales: extracto de semillas de pomelo (bactericida y bacteriostático de amplio espectro), gayuba por su actividad como desinfectante urinario, pilosella que posee actividad diurética y antiinflamatoria, brecina que tiene acción específica sobre las molestias de las vías urinarias y con cierta actividad anestésica, gatuña conocida desde las épocas griegas y romanas como diurético depurativo y antiinflamatorio.

En resumen, para garantizar el éxito del tratamiento en la cistitis es indispensable el enfoque alimenticio correcto en combinación con las medidas de higiene y el tratamiento farmacológico.

ASTENIA PRIMAVERAL Y CÓMO COMBATIRLA

astenia primaveral

¡Llega la primavera y con ella la temida astenia primaveral!

Esta se da en el cambio de estación, cuando pasamos del invierno a la primavera. Es una situación de desórdenes en el mecanismo fisiológico normal como causa de la adaptación del cuerpo a las condiciones propias de la nueva estación: incremento de las horas de luz, temperaturas más cálidas y agradables.

La astenia puede provocar sensación de fatiga física y mental, lo que hace que nos sintamos más cansados y apáticos de lo normal, pudiendo sentir también irritabilidad, tristeza, desánimo, dolor de cabeza y malestar general.

Por suerte, estos síntomas son leves y temporales, y podemos ayudar a nuestros pacientes a combatirlos mediante la transmisión de hábitos saludables para ayudar a nuestro organismo a fortalecer cuerpo y mente.

Consejos para el paciente:

  • Dormir las horas necesarias: Es importante respetar las horas de sueño para recuperarnos del cansancio experimentado a lo largo del día.
  • Practicar ejercicio: Éste ayuda a liberar tensiones, a mantenernos vitales y a promover la producción de endorfinas que mejoran el estado de ánimo. Además gracias al desgaste de energía, el deporte nos ayuda a facilitar el descanso nocturno.
  • Llevar una dieta sana, equilibrada y que incluya productos energéticos: dátiles, frutos secos, plátanos, legumbres, pastas, chocolate.

 

Recordamos que conviene realizar 5 comidas al día para conservar la energía, un tentempié a media mañana, una comida fuerte, una merienda suave y una cena ligera.

  • Tomar algún complemento alimenticio o suplemento vitamínico: esto es recomendable para las personas que incluso con los consejos previos mencionados, sigan necesitando un extra de energía.
  • Oligoelementos: Cobre, fósforo, hierro y manganeso.
  • Vitaminas: Las del grupo B mejoran la utilización de energía cerebral.
  • Jalea real: Actúa como estimulante, tonificante y euforizante.
  • Levadura de cerveza: Contiene vitaminas del grupo B.
  • Polen: Tiene propiedades equilibrantes, vigorizantes y energéticas.
  • Otros complementos fitoterápicos: Como guaraná, ginseng y jengibre.

 

Desde su propia farmacia le pueden recomendar el suplemento que mejor se adecúe a cada persona.

Semillas de chía

semillas de chía

La chía (Salvia hispánica, Lamiaceae) es originaria de México y Guatemala ya que necesita de condiciones climáticas subtropicales para su correcto crecimiento. Las semillas de chía, parte comestible, contienen diversos fitoquímicos y constituyentes beneficiosos como proteína, ácidos grasos omega-3, fibra, vitaminas y minerales. En su riqueza proteica se pueden distinguir todos los aminoácidos esenciales. Además, es rica en antioxidantes.

La semilla de chía y su aceite proporciona gran riqueza de ácidos grasos poliinsaturados, predominando el ácido alfa linolénico así como un contenido menor de ácido linoleico (omega 6) y oleico.

Sobre porciones comparables de chía, amaranto y quinoa, se aprecia que el contenido de proteína es superior en la chía. Se estima que la digestibilidad de la proteína es casi del 80%. Además de los aminoácidos esenciales contiene no esenciales, por lo que está considerada una proteína completa.

Es importante también destacar su riqueza en fibra pudiendo proporcionar casi el 40% (por 28 g) de la ingesta diaria de fibra recomendada, en general. Este contenido puede ser adecuado para el mantenimiento de la salud gastrointestinal y digestiva.

Se han encontrado también polifenoles en su contenido que aportan un carácter antioxidante.

Estudios recientes han identificado que el perfil nutricional y los compuestos encontrados en la semilla y aceite de chía tienen efectos cardioprotectores, reduciendo los factores de riesgo que inducen a enfermedad cardiovascular, como la hipertensión.

En una revisión sistemática del 2015 se investigó la literatura publicada sobre las cualidades de las semillas de chía especificándose que además de proteger de los daños cardiovasculares de la hipertensión, podía atenuar otros factores de riesgo como la diabetes tipo 2, dislipidemia y obesidad. Aunque son necesarios y recomendables otros ensayos clínicos que valoren todos estos resultados, todo parece indicar que su carga nutricional puede ayudarnos a la protección.

Beneficios de la Vitamina C

Naranjas ricas en vitamina C

La Vitamina C es una Vitamina necesaria para el crecimiento y desarrollos normales.

Funciones de la Vitamina C

– Actúa como un potente antioxidante para mantener el estado reducido de los iones, hierro y cobre.

– Tiene un papel importante en la síntesis del colágeno, en la cicatrización de las heridas, en la función inmune y en la síntesis de neurotransmisores.

– Potencia la absorción intestinal de hierro no ligado al grupo Hemo (hierro de alimentos de origen vegetal).

– Interviene en la formación de tejido conjuntivo y en la regulación de la resistencia capilar y ósea.

– Protege las mucosas.

– Reduce la susceptibilidad a infecciones.

– Evita la aparición de la enfermedad del escorbuto (sus síntomas son: debilidad, dolor muscular y articular, y hemorragias espontáneas en las encías y en la piel que tardan en cicratizar).

Fuentes de la Vitamina C

– Frutas: fresas, grosellas, cítricos (naranja, limón, pomelo), kiwi.

– Verduras y hortalizas: pimiento, col, nabo, rábano, brécol, patatas, perejil crudo.

– Hígado, riñón.

 

Perejil 200mg.

Pimiento 120mg.

Col de Bruselas 100mg.

Berro 87mg.

Papaya 82mg.

Kiwi 71 mg.

Fresas 60mg.

Naranja, limón 50mg.

Coliflor 50mg.

Col 49mg.

Caballa 47mg.

Pomelo 40mg.

Tomate 39mg.

Mango 37mg.

Espárrago 33mg.

Mandarina 30mg.

Espinaca 30mg.

Cabolla, habas tiernas 28mg.

Piña 27mg.

Guisante 25mg.

Mora 24mg.

Aguacate, chirimoya 20mg.

Acelgas, puerro 20mg.

Cáncer Colorrectal

cancer colonrrectal

El cáncer colorrectal es el tipo de cáncer más comúnmente diagnosticado en España, lo
que supone en torno a 55 nuevos casos anuales por cada 100.000 varones y unos 30 en
el caso de las mujeres.

Epidemiología, factores de riesgo y pronóstico.

Entre los principales factores de riesgo asociados al cáncer colorrectal destacan ciertas
alteraciones genéticas, la enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa,
enfermedad de Crohn), la presencia de pólipos intestinales, el consumo de alcohol y
tabaco, la obesidad, la dieta rica en grasas y baja en fibra, etc.

El grado de evolución (estadio) de la enfermedad es el principal factor pronóstico, con
tasas de supervivencia a los cinco años por encima del 90% en el estadio I y de menos
del 10% en el IV.

La existencia de historial familiar de cáncer colorrectal, en especial de un familiar
cercano menor de 55 años o de múltiples familiares, incrementa sustancialmente el
riesgo de padecer esta forma de cáncer. Por otro lado, la poliposis adenomatosa
familiar conlleva cerca de un 100% de riesgo de contraer cáncer colorrectal para la
edad de 40 años, si no ha sido tratada convenientemente; asimismo, existe una forma de
cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis, conocido como síndrome de
Lynch.

Desde el punto de vista genético, parece que la mutación de gen “11307K APC” puede
provocar en mayor proporción el cáncer colorrectal en los judíos Ashkenazi, aquellos
con ascendencia en Europa Oriental.

La existencia de pólipos adenomatosos en el colon, aunque no tenga carácter
hereditario, aumenta significativamente el riesgo de que una persona desarrolle cáncer
colorrectal; de hecho, la eliminación de dichos pólipos durante la colonoscopia
disminuye el riesgo subsecuente de cáncer de colon.

Existe una amplia documentación que avala que una dieta rica en carne y baja en frutas,
otros vegetales y pescados se asocia con un incremento del riesgo de cáncer colorrectal.
Igualmente, hay datos que confirman el efecto favorable que tiene la actividad física.
Es decir, reduce el riesgo de muerte entre aquellos pacientes diagnosticados de cáncer
colorrectal.

Hay estudios que sugieren que el uso de ácido acetilsalicílico en dosis de al menos 75
mg/día durante varios años puede reducir, a largo plazo, la incidencia (24%) y la
mortalidad (35%) debida al cáncer de colon; sin embargo, no ha podido confirmarse que
este potencial beneficio aumente con dosis mayores de 75 mg. al día, al menos después
de 5 años de tratamiento.

En un estudio que comparó la microflora gastrointestinal de pacientes con cáncer
colorrectal frente a pacientes de control sin cáncer, se asoció el riesgo de cáncer
colorrectal a una menor diversidad bacteriana.

El pronóstico para los pacientes de cáncer de colon se relaciona claramente con el
grado de penetración del tumor a través de la pared intestinal, la presencia o ausencia de
compromiso ganglionar y la presencia o ausencia de metástasis a distancia; asimismo, la
obstrucción intestinal y la perforación intestinal son indicadores de un pronóstico
precario

Detección y diagnóstico.
Clínicamente, el cáncer de colon debe sospecharse en pacientes que presenten
alteraciones del ritmo intestinal (estreñimiento o estreñimiento alternado con diarrea),
sangrados rectales, obstrucción intestinal o anemia ferropénica. El diagnóstico suele
realizarse por colonoscopia, que debe ser completa, visualizando todo el colon para
descartar la presencia de varios tumores sincrónicos, lo que ocurre hasta en el 3-5% de
los casos. Como prueba complementaria, debe hacerse una tomografía axial
computarizada (TAC) abdominal y una prueba de imagen de tórax (radiografía o TAC).
Además del examen general y la revisión de los antecedentes sanitarios de la persona, es
relativamente común, a partir de los 55 años de edad proceder a un examen digital
(tacto rectal) y la realización de pruebas para detectar sangre oculta en las heces.
También son frecuentes las radiografías del tracto gastrointestinal inferior, mediante
un enema opaco de bario.

Las pruebas sistemáticas por antonomasia son la colonoscopia y la sigmodoscopia. La
colonoscopia permite comprobar el estado del interior del recto y del colon para
determinar si hay pólipos, áreas anormales o cáncer, todo ello mediante la introducción
a través del ano de un tubo delgado y flexible, dotado de iluminación y cámara de vídeo.
Es frecuente, que además disponga de una herramienta para extraer pólipos o muestras
de tejido para verificar al microscopio si hay signos de cáncer (biopsia). Actualmente se
va incorporando la colonoscopia virtual, que utiliza técnicas de TAC (tomografía axial
computarizada).

Por su parte, la sigmodoscopia es una forma específica de colonoscopia que permite
observar el interior del recto y el colon sigmoide y verificar si hay pólipos, otras áreas
anormales o incluso tumorales. Se trata de un examen menos invasivo y con menos
efectos secundarios que la colonoscopia.