Piel hidratada, piel sana, piel bonita, piel joven.

Nuestra piel es el órgano más extenso del cuerpo, y mantenerla sana e hidratada nos proporciona bienestar, además de mejorar nuestro aspecto físico.

Dermocosmética

La dermocosmética, por su parte nos ayuda a mantener la piel cuidada y protegida, de una manera específica y adaptada a cada tipo de piel y preferencias del consumidor. Dentro del amplio abanico de productos que los laboratorios han desarrollado para el cuidado de la piel, es importante contar con una guía y un consejo experto, para encontrar el producto que se necesita en cada momento, específico para cada parte del cuerpo, o para una problemática concreta.

Los ingredientes básicos de una barra de jabón o de un gel líquido son los surfactantes o detergentes que permiten que el agua humedezca la superficie de la piel de manera eficiente, rodear las partículas de suciedad y eliminarlas con el frotado. Esta acción de agarrar partículas sólidas y grasas en suspensión para que puedan ser eliminadas con el frotado se denomina acción emulsionante. Agitar la solución acuosa, por ejemplo, frotando las manos durante el lavado, ayuda al proceso de eliminación de la suciedad.

Higiene

La seguridad es la prioridad número uno de la industria cosmética. Todos los productos cosméticos están sujetos a rigurosos exámenes de seguridad antes de ponerse a la venta. El pH natural de la piel (el balance entre los ácidos y los alcalinos) es de 5.5.

Una parte esencial de nuestra higiene diaria es la ducha. Las autoridades sanitarias defienden la importancia de la higiene personal como medida fundamental para evitar la difusión de enfermedades infecciosas y, sobre todo, hacen hincapié en la necesidad de tener unos buenos hábitos respiratorios (mediante el uso de pañuelos) y una correcta higiene de manos.

Hidratación

Nuestra piel está compuesta por tres capas diferentes: la exterior, llamada epidermis; la segunda capa, llamada dermis, y finalmente la capa grasa subcutánea. Normalmente el 15% de la epidermis es agua. Cuando la humedad contenida en esta capa baja del 10% es cuando nos sentimos ásperos y secos. Si la dejamos secarse más, la piel reducirá su flexibilidad y se agrietará.

Por otro lado, los espacios entre las células de la epidermis están llenos de una mezcla de componentes conocida como factor natural de hidratación. Este es muy importante, pues regula la pérdida de agua de la capa superior y previene que la humedad se evapore de las capas más profundas. Algunas veces, cuando usamos jabones muy fuertes o estamos expuestos a disolventes, eliminamos esta mezcla y con ella la capacidad de la piel de retener humedad provocando incluso grietas. Las células de la piel, además, se renuevan constantemente. Las encargadas de eliminar las células muertas son unas enzimas naturales que necesitan estar hidratadas para funcionar correctamente.

La función principal de la piel es actuar a modo de barrera contra agentes externos.

Productos

Los tónicos, cremas y lociones hidratantes son emulsiones de agua en aceite que contienen sustancias humectantes que ayudan a conservar el agua de la piel. Atraen las partículas del agua evitando que la piel se reseque.

En el caso de las pieles secas, las células de la piel “mudan” demasiado rápido. Aplicar productos hidratantes a menudo aumenta el contenido en agua y normaliza la rotación celular, lo cual soluciona el problema.

Las cremas hidratantes tienen un índice de refracción muy cercano al de la piel y por ello transmiten luz en vez de reflejarla. Cuanto más hidratada está la piel, más translúcida se vuelve la capa externa y permite la llegada de la luz a las capas más profundas mejorando su tono.

Actualmente, las lociones hidratantes y bases de maquillaje ya contienen protección solar, lo que ayuda a prevenir el daño de los rayos ultravioletas y, por lo tanto, también evita el envejecimiento de la piel.

No podemos viajar atrás en el tiempo, pero sí podemos minimizar el impacto del envejecimiento.

 

 

Los peligros del sol

Los peligros del sol

Todos creemos conocer los peligros de la radiación solar en la piel, pero ¿sabemos realmente cuales son los riesgos. Veamos unos datos:

– El 95% de los rayos que recibimos provienen de las radiaciones visibles e infrarrojas.
– El 90% del fotoenvejecimiento de la piel lo provocan las radiaciones solares.
– El 20% de los casos de cáncer de piel se deben a la radiación solar en invierno.
– El 80% del daño solar lo recibimos antes de los 18 años

Polypodium leucotomos via oral ha demostrado reducir el melasma un 59%.

A la hora de elegir la crema protectora nos fijamos en el factor protector; sin embargo, existe más información relevante para poder hacer una buena elección.

El SPF es la protección ante los rayos UVB, y el número indica los minutos de más que puede pasar una piel sin quemarse en comparación con una piel sin proteger.

Otras siglas que suelen aparecer son UVA, las cuales, si van dentro de un círculo, significa que la crema cumple con la recomendación europea.

Cuando vemos las siglas IR quiere decir que el producto incluye protección infrarroja, la radiación causante del fotoenvejecimiento. Recomendable para todos, imprescindible para pieles sensibles.

Un error que cometemos a menudo es pensar que si la crema es water resistant, la protección permanece invariable. Sin embargo debemos saber que se pierde un 30% del SPF en caso de bañarse; luego debemos renovar la aplicación después de cada chapuzón.

Un último aspecto al que solemos prestar menos atención son los ingredientes. Algunas cremas llevan filtros físicos como son el óxido de zinc o el dióxido de titanio, y otras utilizan filtros químicos, que son más polémicos. Aconsejamos evitar todas aquellas que lleven benzofenonas.

Ahora que conocemos los riesgos de la radiación solar y ya hemos elegido el producto protector que mejor se adecúa a nosotros, vayamos con la aplicación, ya que sólo el 2.5% de los españoles lo hace correctamente. Para conseguir el SPF que aparece en el envase debemos aplicar el equivalente al tamaño de una moneda de 2€ en la cara, y para el cuerpo, la cantidad ideal serían 30ml (el tamaño de una pelota de tenis). Y como hemos dicho anteriormente, renovar la aplicación cada vez que salgamos del agua o cada dos horas en caso de no bañarnos.

En cualquier caso, en la Farmacia Tamargo estaremos encantados de resolver sus dudas y de aconsejarles el producto idóneo.