La pérdida de peso hace que remita a largo plazo la diabetes tipo 2

diabetes tipo 2
Una pérdida de peso significativa puede provocar la remisión de la diabetes tipo 2. Es lo que se desprende de una investigación realizada durante dos años entre más de 300 personas con esta enfermedad. Según los investigadores, esto indica que la diabetes tipo 2 es reversible para mucha gente.

Recientemente se han dado a conocer los resultados del ensayo clínico aleatorizado DiRECT (Diabetes Remission Clinical Trial) realizado entre 300 personas con diabetes tipo 2: más de un tercio de los participantes seguía estando en remisión a los dos años. Esta remisión resultó estar vinculada a la magnitud de la pérdida de peso mantenida. El estudio fue llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Newcastle y la Universidad de Glasgow. Los resultados están publicados en The Lancet Diabetes & Endocrinology.

Asociación entre pérdida de peso y remisión

Los nuevos resultados confirman los obtenidos un año antes. Pasado un año, el 46% de los participantes estaba en remisión. Un año después, el 70% de este grupo seguía estándolo, lo que representaba un 36% del total. Es un poco menos, y los investigadores indican que esto es así porque el peso de los participantes aumentó un poco en el segundo año. Según ellos, estos resultados confirman que la remisión está estrechamente vinculada a la pérdida de peso. Un cuarto de los participantes del grupo de intervención seguía conservando un mínimo de 10 kg de pérdida de peso, y de ellos el 64% estaba en remisión. De media, el grupo de intervención había adelgazado 5,4 kg más que el grupo de control a los dos años.

Además, el programa provocó en el grupo de control una reducción de la glucemia y del uso de medicación antidiabética. La HbA1c media bajó de 60 a 54 mmol/mol al acabar el segundo año. La medicación antidiabética disminuyó del 75% al 40%. En comparación, en el grupo de control la HbA1c media se mantuvo igual, y el número de personas que usaba medicación aumentó del 77% al 84%. La calidad de vida mejoró en ambos grupos, pero el grupo de intervención refirió una mayor mejoría que el de control: 10 puntos frente a 2,5.

Menor índice de grasa en el páncreas

Para los investigadores, lo más importante del ensayo DiRECT es que han podido comprender por qué la pérdida de peso significativa da como resultado una remisión de la diabetes tipo 2. Los estudios detallados realizados hasta ahora habían demostrado que la pérdida de peso puede conllevar un menor índice de grasa en el páncreas, lo que a su vez está asociado con un restablecimiento de la función de este órgano y de la producción de insulina: «Ahora entendemos la naturaleza biológica de esta afección reversible. Sin embargo, lo que todas las personas que estén en remisión deben saber es que los datos también indican que la diabetes tipo 2 reaparece en cuanto se vuelve a engordar».

 

 

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Chlorella: la microalga desconocida

chlorella

La chlorella o clorela es una microalga que crece en agua dulce. Sin embargo, dicho nombre se refiere a todo un grupo de estos mencionados organismos que poseen esas características y se agrupan bajo el género de mismo nombre.

Esta alga es popularmente conocida por crecer en las paredes de los acuarios cuando los niveles de nitratos y fosfatos suben o cuando el sol incide de forma directa sobre el agua. Destaca por su intenso tono verde, que se debe a la alta concentración de clorofila que presenta. Asimismo, a este aspecto y a su reducido tamaño debe su nombre, compuesto por ‘chlor’ del griego chloros (verde), y ‘ella’ el sufijo diminutivo del latín.

Sin embargo, la chlorella presenta otras cualidades que la confirman como un superalimento apto para el consumo humano. Tiene un alto contenido en proteínas -más del doble que la ternera o el pollo-, con los nueve aminoácidos esenciales obtenibles sólo de la dieta; posee todas las vitaminas excepto la D, y es una fuente importante de vitamina B12 para vegetarianos y veganos; y contiene gran cantidad de minerales, destacando el hierro, el fósforo y el calcio. Además tiene un bajo contenido en grasa, de la cual una alta porción es el ácido linoleico -perteneciente al grupo de los omega 3-, y pigmentos carotenoides. No obstante, la propiedad más importante de la chlorella es su carácter detoxificante, siendo capaz de eliminar toxinas del hígado, la sangre y los intestinos.

Por otro lado, se considera que el consumo de chlorella de manera habitual actúa como un refuerzo del sistema inmune. Tanto es así, que en Japón, era consumida a mediados del siglo XX para evitar el contagio de enfermedades como la gripe o el resfriado.

La chlorella es uno de los organismos con mayor eficiencia fotosintética. Esto quiere decir que la conversión de la luz solar en energía que hace es muy alta, en torno al 8% en condiciones óptimas -cuatro veces más que la mayoría de algas y plantas. Además posee un alto porcentaje de lípidos y una tasa de crecimiento elevada. Por todo ello, la chlorella es utilizada hoy en día en el desarrollo de biocombustibles.

Desde tiempos antiguos, ha sido utilizada para alimentar al ganado, y en la actualidad forma parte de piensos para piscifactorías y acuarios.

Se trata de un potente regenerador celular, por lo que ha sido empleada desde hace más de 30 años en la elaboración de cosméticos. Asimismo, aporta nutrientes a la piel y potencia la producción de colágeno, aumentando su elasticidad y reduciendo su envejecimiento. Además, favorece la microcirculación, y evita la aparición de rojeces y manchas.

La chlorella ha tenido un largo recorrido, sus usos y aplicaciones son cada vez más y están más extendidos. A día de hoy, no cuesta mucho imaginar el día en el que la gente deje de considerar la chlorella un nuevo mercado en expansión, para ser la apuesta segura que tantos expertos han vaticinado.

La obesidad: Un riesgo para la salud.

alimentos contra la obesidad

El exceso de peso no es simplemente un tema estético, pus el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Según la OMS, la obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

Ésta acostumbra a serla consecuencia de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas. Para lograr perder peso, se deben ingerir menos calorías de las que se gastan, mediante una alimentación saludable y baja en grasas (comer al menos cinco piezas o 400g de frutas y verduras al día) o bien, se deben gastar más calorías de las que se ingieren, a través de la realización de deporte o incremento de la actividad física.

La ingesta de grasas puede reducirse del modo siguiente:

  • Cocinando al vapor o al horno, en lugar de friendo los alimentos.
  • Evitando el consumo de alimentos procesados que contengan grasas de tipo trans (bollería industrial, alimentos empaquetados, etc).
  • Modificando la forma de cocinar: separando la parte grasa de la carne, utilizando aceites vegetales (de origen no animal).

Entre los productos y complementos para el control y pérdida de peso podemos encontrar:

  • Quemagrasas.
  • Inhibidores de la absorción y la acumulación de grasas.
  • Inhibidores del apetito y fibras saciantes.
  • Alimentos dietéticos (edulcorantes, tés, barritas, batidos, etc).

Una forma simple de medir la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros. Una persona con un IMC igual o superior a 30 es consideraba obesa, y con un IMC superior a 25 se considera con sobrepeso.

Para una salud óptima se recomienda seguir una dieta con las siguientes pautas:

  • Lograr un equilibrio calórico y un peso saludables.
  • Reducir la ingesta calórica procedente de las grasas, cambiar las grasas saturadas por las insaturadas y eliminar los ácidos grasos trans.
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
  • Reducir el consumo de sal (sodio), cualquiera que sea su fuente, y garantizar que la sal consumida esté yodada.

La alimentación, base de la salud

La sociedad está cada día más concienciada de que la alimentación es la base de nuestra salud, de nuestra vida diaria.

Lo primero que hacemos al levantarnos es desayunar, cargar nuestro cuerpo de energía. Tanto en el trabajo como en colegios, institutos y universidades los horarios están adaptados para poder hacer descansos para tomar algo a media mañana, para comer a mediodía, incluso, para merendar. Además, cuando llega una festividad importante o cualquier celebración nos reunimos para comer o cenar. Por lo tanto la alimentación está presente en múltiples momentos de nuestra vida diaria.

Entonces, si dedicamos tanto tiempo a nuestra alimentación ¿por qué no llevar una dieta adecuada, variada, sana y acorde a nuestras necesidades? Una dieta equilibrada debe contener todos los macronutrientes que necesita nuestro organismo: glúcidos, lípidos, proteínas y fibra, así como las vitaminas y minerales necesarios. Todo ello sin olvidarnos de un buen aporte de agua y actividad física diaria.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria en su última edición incluye esta nueva pirámide de alimentación saludable:

Pirámide de alimentación

Según estas nuevas recomendaciones, en la base de la pirámide, está un estilo de vida saludable: la estabilidad emocional, la práctica de actividad física, una correcta hidratación y unos procedimientos culinarios saludables.

En el segundo escalón, se encuentran los carbohidratos y los granos enteros de cereales. En el tercer peldaño, están las frutas, hortalizas y aceite de oliva. En el cuarto escalón se encuentran las carnes blancas, pescados, legumbres, los lácteos (semidesnatados) y los frutos secos.

Todos estos alimentos, hasta el cuarto escalón, deben ser consumidos diariamente, a diferencia de los que componen la cúspide de la pirámide, que deben ser ingeridos de forma ocasional.

En el quinto peldaño, se sitúan las carnes rojas, procesados y embutidos. Y en el vértice están las grasas y los dulces, de consumo opcional y moderado.

En esta última edición se ha añadido una bandera en la parte superior de la pirámide: suplementos nutricionales, para aquellas personas que los necesiten, siempre que sean recomendados por un profesional médico.

alimentación que mejora la salud

 

Semillas de chía

semillas de chía

La chía (Salvia hispánica, Lamiaceae) es originaria de México y Guatemala ya que necesita de condiciones climáticas subtropicales para su correcto crecimiento. Las semillas de chía, parte comestible, contienen diversos fitoquímicos y constituyentes beneficiosos como proteína, ácidos grasos omega-3, fibra, vitaminas y minerales. En su riqueza proteica se pueden distinguir todos los aminoácidos esenciales. Además, es rica en antioxidantes.

La semilla de chía y su aceite proporciona gran riqueza de ácidos grasos poliinsaturados, predominando el ácido alfa linolénico así como un contenido menor de ácido linoleico (omega 6) y oleico.

Sobre porciones comparables de chía, amaranto y quinoa, se aprecia que el contenido de proteína es superior en la chía. Se estima que la digestibilidad de la proteína es casi del 80%. Además de los aminoácidos esenciales contiene no esenciales, por lo que está considerada una proteína completa.

Es importante también destacar su riqueza en fibra pudiendo proporcionar casi el 40% (por 28 g) de la ingesta diaria de fibra recomendada, en general. Este contenido puede ser adecuado para el mantenimiento de la salud gastrointestinal y digestiva.

Se han encontrado también polifenoles en su contenido que aportan un carácter antioxidante.

Estudios recientes han identificado que el perfil nutricional y los compuestos encontrados en la semilla y aceite de chía tienen efectos cardioprotectores, reduciendo los factores de riesgo que inducen a enfermedad cardiovascular, como la hipertensión.

En una revisión sistemática del 2015 se investigó la literatura publicada sobre las cualidades de las semillas de chía especificándose que además de proteger de los daños cardiovasculares de la hipertensión, podía atenuar otros factores de riesgo como la diabetes tipo 2, dislipidemia y obesidad. Aunque son necesarios y recomendables otros ensayos clínicos que valoren todos estos resultados, todo parece indicar que su carga nutricional puede ayudarnos a la protección.