Botiquín de Verano

Botiquín de vacaciones

A la hora de preparar un botiquín para llevar en nuestras vacaciones debemos pensar en los riesgos más comunes que podemos correr; pequeñas heridas o quemaduras, picaduras, problemas digestivos, etc.

El farmacéutico nos aconsejará los productos más adecuados para nuestro botiquín en función de cada tipo de viaje (destinos exóticos, alta montaña, deportivo). En las siguientes líneas os daremos unas nociones básicas de cómo preparar nuestro botiquín

Después de nuestro último post, los primeros artículos que recomendamos meter en nuestro botiquín, son protectores solares, y a su vez, productos como el aceite de rosa mosqueta, el aloe vera o productos tipo after-sun, ya que nos ayudarán a rehidratar la piel y aliviar las zonas enrojecidas en caso de que nos hayamos quemado.

De la misma manera que lo hacemos en casa, el dolor y la fiebre los trataremos con paracetamol o ibuprofeno y si estos síntomas son consecuencia de un esguince o una distensión, aconsejamos la ingestión de analgésicos y tratar la zona afectada con pomadas antiinflamatorias.

Para las heridas necesitaremos productos sanitarios tales como gasas, apósitos, vendas, suturas adhesivas, un antiséptico como povidona yodada o clorhexidina, y unas tijeras.

En el caso de las picaduras, debemos tener dos tipos de productos dentro de nuestro botiquín:

 

*        Por un lado los repelentes de insectos para evitar las picaduras, entre los que podremos elegir los de origen vegetal (citroneta, citridiol o piretrinas) y los de origen químico. Todos ellos disponibles en distintos formatos, como emulsión, gel, toallitas y roll-on…

 

*        Pero si no hemos podido evitar ser atacados por los insectos, en el botiquín tendremos además un medicamento antipruriginoso que nos ayudará a aliviar el dolor y escozor. Para este fin recomendamos: dexclorfeniramina, tripelenamina, prometazina e hidrocortisona (corticoide de baja potencia), apis, ledum… No será necesario que tratemos con preparados antisépticos ni antibióticos, a no ser que se produzca una sobreinfección.

Si somos propensos a los mareos cinéticos, el tratamiento deberemos tomarlo entre 15 y 60 minutos antes del desplazamiento para evitar la aparición de síntomas y podremos elegir el tipo de medicamento en función del trayecto que vayamos a realizar. La Meclocina es recomendable para viajes largos, ya que su efecto es de larga acción y tiene la ventaja de no provocar somnolencia. En cambio, el Dimenhidrinato, es aconsejable en trayectos cortos y la somnolencia la podríamos atajar con estimulantes del sistema nervioso central como la cafeína. En homeopatía existen también excelentes remedios muy útiles para toda la familia (niños, embarazadas, ancianos…)

Por último, debemos prestar atención al sistema digestivo, ya que durante las vacaciones tendemos a cambiar nuestros hábitos alimenticios y nuestro cuerpo lo sufre, es habitual que suframos diarreas (incluso por el cambio de agua). Para el viajero, el principal problema sanitario asociado con el agua y los alimentos contaminados es la “diarrea del viajero”. Además de tener cuidado con el agua (evitar hielo, helados, lavarse los dientes con agua segura, hervir el agua para beber si se duda de su seguridad…), es fundamental disponer en el botiquín de medicamentos para combatir estas situaciones. Por esta razón en el botiquín no pueden faltar medicamentos antidiarreicos (soluciones de rehidratación oral), loperamida, carbón activo, racecadotrilo…, que ayudarán a evitar las deshidrataciones por vómitos o diarreas.

Si se sospecha que la diarrea es de origen infeccioso y va acompañada de vómitos, fiebre o dolor abdominal, es imprescindible consultar a un médico.

 

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