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La agencia del medicamento americana aprueba una terapia dirigida a células B para pacientes con esclerosis múltiple recurrente

Parece ser un tratamiento eficaz para diversas formas recurrentes de esclerosis múltiple (EMR) en adultos, que incluye esclerosis múltiple remitente-recurrente y esclerosis múltiple secundaria progresiva activa.

Se trata de una terapia autoinyectable a través de una pluma.

El profesor Stephen L. Hauser, director del Instituto de Neurociencias Weill de la University of California San Francisco (UCSF) y copresidente del comité directivo de los estudios ASCLEPIOS I y II, hacía las siguientes declaraciones al respecto:

«Esta aprobación es una gran noticia para las personas con esclerosis múltiple recurrente. En sus principales estudios clínicos, este tratamiento innovador produjo una elevada reducción en las nuevas lesiones cerebrales, reduciendo los brotes y desacelerando el empeoramiento de la enfermedad subyacente1» «A través de su perfil de seguridad favorable y su régimen de inyección mensual bien tolerado, los pacientes pueden autoadministrarse el tratamiento en casa, evitando visitas al centro de infusión1».

Uno de los objetivos del manejo de la EMR es preservar la función neurológica para frenar el empeoramiento de la discapacidad. A pesar de la disponibilidad de varias terapias modificadoras de la enfermedad (TME) para el tratamiento de la EMR, la mayoría de las personas con EMR continúan experimentando actividad de la enfermedad5. La evidencia sugiere que el inicio temprano de un tratamiento de alta eficacia puede mejorar los resultados a largo plazo para pacientes con EMR6.

Más información en: IM Farmacias

Síndrome del intestino irritable

1 o 2 personas de cada 10 se quejan de dolor abdominal crónico, que se acompaña de trastornos del tránsito, diarrea, estreñimiento, o una alternancia de ambos… Estos trastornos, largo tiempo considerados erróneamente como psicosomáticos tienen ahora un nombre: síndrome del intestino irritable.

En la raíz de esta enfermedad dos causas principales

  • La primera: una alteración del ecosistema intestinal. Representa el 70 % de nuestro sistema inmunitario con cerca de 10 billones de bacterias que componen nuestra microbiota. Una gastroenteritis, una alimentación inadecuada, el estrés mal gestionado o la toma de ciertos medicamentos pueden alterar el ecosistema intestinal y provocar un desequilibrio: la microbiota se empobrece y pierde su diversidad, el sistema inmunitario deja de hacer su trabajo, la mucosa ses inflama y se vuelve cada vez más permeable… Se instala el síndrome del intestino irritable.
  • La segunda causa: una alteración del eje intestino-cerebro. En efecto, del 60 al 80 % de las personas que sufren un síndrome del intestino irritable, presentan una hipersensibilidad visceral. Esto significa que estas personas perciben el dolor de manera más importante que la media de la gente, para un problema intestinal equivalente. Se ha demostrado científicamente que la hipersensibilidad visceral se comunica al cerebro por medio de las bacterias de la microbiota.

Los síntomas agudos de este síndrome se tratan con soluciones eficaces y puntuales como antidiarreicos laxantes antiespasmódicos o antidepresivos.

Sin embargo, estos tratamientos no actúan sobre las causas del síndrome del intestino irritable, que es importante tratar. Actuando en un primer tiempo:

Sobre los trastornos del ecosistema intestinal

  • Por una parte, con una alimentación adecuada, con la elección de alimentos mejor tolerados por el intestino irritado. Los estudios demuestran que los modelos alimentarios pobres en azúcares sencillos llamados fodmaps mejoran claramente los síntomas.
  • Por otra parte, con probióticos adecuados que ayudarán al ecosistema a reequilibrarse. También debe tratarse

 La hipersensibilidad visceral

  • Gracias a técnicas de gestión del estrés y del sueño como la hipnosis, la relajación, el yoga o la coherencia cardiaca,
  • o con fitoterapia, con plantas adecuadas como la rodiola y el azafrán para los síntomas de ansiedad y depresión o la valerianay la eschscholzia para la mala calidad del sueño.

El síndrome del intestino irritable puede tratarse eficazmente de forma prolongada.

Las intervenciones del especialista en gastroenterología del médico especialista en micronutrición, del dietista, del farmacéutico se alían para el éxito.

La hipoglucemia y cómo reaccionar ante ella

Hipoglucemia

Se eleva a 19 el número de profesionales farmacéuticos fallecidos por coronavirus

El Consejo General refleja que hay 277 profesionales en cuarentena o ingresados y 156 farmacias tienen algún afectado en sus plantillas. 9 establecimientos todavía se encuentran cerrados a día de hoy.

Un nuevo fallecimiento de un farmacéutico eleva a diecinueve los profesionales que han perdido la vida en las farmacias españolas en esta crisis sanitaria. Diecisiete farmacéuticos y dos técnicos en farmacia que han perdido la vida en el ejercicio de su responsabilidad sanitaria, atendiendo a la población en primera línea asistencial, doce procedentes de Madrid, dos de Ciudad Real y el resto de La Rioja, Granada, A Coruña, Valencia y Alicante.

Además, los datos del Consejo General reflejan que hay 277 profesionales en cuarentena o ingresados, cifra que llegó a un máximo de 493; así como 156 farmacias con algún afectado en sus plantillas, de las 271 que llegaron a representar. En cuanto al número de farmacias cerradas, todavía 9 de estos establecimientos sanitarios continua temporalmente clausurados, lejos del máximo de 65. La reducción de estas cifras ha sido posible gracias a los protocolos y medidas adoptadas tanto por la Organización Farmacéutica Colegial, como por cada farmacia a título particular.

Los datos hechos públicos hoy suponen que la práctica totalidad de la red de 22.071 farmacias permanece abierta, cumpliendo su función de establecimiento sanitario más cercano y accesible, y perfectamente activa para afrontar la fase de desescalada desde la Atención Primaria.

A pesar de la mejora de los datos y ante la desescalada, el Consejo General insiste firmemente en la necesidad de que realice las pruebas del Covid-19 a los profesionales de las farmacias. Adicionalmente el Consejo General sigue reiterando su petición al Instituto de Salud Carlos III para que se incluyan los profesionales de las farmacias en el «Informe sobre la situación de Covid-19 en personal sanitario en España».

Reforzar nuestro sistema inmunitario, algo de suma importancia en los tiempos actuales.

La inmunidad es la capacidad del organismo de defenderse contra las agresiones exteriores que amenazan su buen funcionamiento, como, por ejemplo, una infección por un microbio. Nuestro entorno está poblado de microbios (virus, bacterias, etc.) y de cuerpos extraños (polen, alergenos, etc.), a los que el organismo está constantemente expuesto. El cuerpo humano es un medio propicio para el desarrollo de los microbios, por lo tanto, es natural que intenten infiltrarse. Cuando esto ocurre, el cuerpo pone en marcha mecanismos de defensa a través del sistema inmunitario.

La respuesta inmunitaria: nuestro mecanismo de defensa

Para enfrentarse a los agentes patógenos (microbios), el sistema inmunitario pone en marcha 2 tipos de respuestas: la inmunidad innata y la inmunidad adaptativa. Estas dos respuestas intervienen cuando uno o varios antígenos se han identificado como «extraños» al cuerpo.

La inmunidad innata

El cuerpo dispone de barreras físicas para enfrentarse a las invasiones. Están situadas en la piel, la mucosa digestiva (una superficie protectora de unos 300 m2), los pulmones y el aparato urogenital. Si son insuficientes, se desencadena una respuesta inmediata. Es la primera reacción del sistema inmunitario frente a las agresiones. Este detecta a los microorganismos invasores y los elimina.

La inmunidad adaptativa

Si la inmunidad innata no basta para bloquear la invasión de microorganismos, se desencadena una segunda respuesta inmunitaria alrededor de 96 horas después del contacto con el cuerpo extraño. Es una reacción específica para cada microorganismo. El sistema inmunitario reconoce los antígenos presentes y dirige su ataque directamente contra ellos, de manera sistémica. Esto significa que no se limita a la zona de contacto, sino que se despliega en el organismo. Posee una memoria de las agresiones. Por ello, ante cada nueva exposición a un agente patógeno ya encontrado, el cuerpo reaccionará más intensamente y más deprisa.

Los signos de debilitamiento de las defensas inmunitarias

Algunos signos pueden revelar un debilitamiento de las defensas inmunitarias, como:

  •  Una fatiga persistente, que puede ser consecuencia de un estrés crónico o de una mala noche de sueño.
  • Una mala cicatrización e incluso un aumento del riesgo de infecciones (en efecto, el sistema inmunitario interviene en el proceso de curación y cicatrización; cuando se debilita, la cicatrización es más larga).
  • Infecciones de repetición (catarros, cistitis…), que revelan que el organismo no consigue enfrentarse a los agentes patógenos que penetran en el cuerpo.

Debilitamiento de la inmunidad: los factores

Numerosos factores pueden deprimir el sistema inmunitario:

La edad

En el lactante, la respuesta inmunitaria es más débil, porque el sistema inmunitario todavía no está maduro. Sin embargo, al nacer, posee anticuerpos que le ha transmitido su madre para paliar esta deficiencia. La lactancia materna durante los primeros meses de vida del bebé prolonga esta protección, puesto que el bebé se sigue beneficiando de los anticuerpos de su madre.

Durante el envejecimiento, se constata que las respuestas inmunitarias innata y adaptativa son menos eficaces. Por lo tanto, las personas de edad avanzada están sujetas a infecciones frecuentes y prolongadas.

La higiene de vida

Una mala higiene de vida tiene repercusiones nefastas para la inmunidad. Por ejemplo:

  • El tabaquismo contribuye a disminuir la respuesta inmunitaria.
  • La falta de sueño hace al organismo más vulnerable a las infecciones.
  • El estrés crónico actúa desfavorablemente sobre la inmunidad: tiene un efecto inmunosupresor e induce una alteración de la respuesta inmunitaria.
  • La actividad física Mientras que el ejercicio moderado tiene un efecto beneficioso.

Reforzar las defensas de manera natural: vitamina C y zinc

El papel de la alimentación y, especialmente, el de las vitaminas y los minerales en el funcionamiento óptimo del sistema inmunitario está ampliamente documentado. Una alimentación variada y equilibrada representa, sin ninguna duda, una auténtica ventaja para disponer de un sistema inmunitario eficaz. La vitamina C y el zinc son especialmente interesantes. Contribuyen a la defensa del organismo al protegerlo del estrés oxidativo generado para eliminar a los agentes extraños. Por lo tanto, conviene favorecer los alimentos que los contienen (fruta y verdura de temporada para la vitamina C, y ostras, germen de trigo y cangrejo para el zinc). Por otra parte, varios estudios han demostrado el efecto beneficioso de una complementación con vitamina C y zinc sobre el tratamiento del catarro, sobre todo.

Los demás nutrientes que no deben pasarse por alto

La vitamina D

Interviene también en la respuesta inmunitaria. El déficit de vitamina D es más frecuente en invierno, porque esta vitamina se sintetiza en parte gracias a los rayos del sol sobre la piel. Se encuentra en la leche fermentada, las sardinas, las almendras o las avellanas…

El hierro

Desempeña un papel importante en la respuesta inmunitaria. Se encuentra en la morcilla negra, la carne de buey, las lentejas, las alubias, los garbanzos, mejillones, …

Los antioxidantes

Limitar la oxidación celular contribuye también a unas buenas defensas. Las frutas y las verduras de temporada son buenas proveedoras de antioxidantes.

Los probióticos: un escudo imparable

Los estudios recientes han puesto de relieve la influencia de una microbiota intestinal demasiado poco diversificada sobre las disfunciones del sistema inmunitario causantes de ciertas enfermedades autoinmunes7. Los probióticos presentan el interés de ser «bacterias amigas» que ayudan a la microbiota intestinal a restablecer sus propiedades y su equilibrio. Impiden la proliferación de los gérmenes indeseables. Administrados oralmente en cantidad adecuada, modulan positivamente los mecanismos de defensa asegurados por las mucosas y el sistema inmunitario.

Los probióticos están presentes en la leche fermentada (yogur, quesos, queso blanco…) y están disponibles en forma de complementos alimenticios.

¿Cuándo reforzar la inmunidad?

Si bien es necesario el mantenimiento de una buena inmunidad durante todo el año, el sistema inmunitario está especialmente expuesto en momentos clave del año:

  • El otoño/invierno es un periodo propicio para la proliferación de gérmenes patógenos que dan lugar a catarros, gripe y otras infecciones.
  • La primavera anuncia el regreso de las alergias.
  • Situaciones excepcionales como la infección por Coronavirus actual.