Acné, un problema sin edad

Un estudio realizado por los Laboratorios A-Derma en personas que viven en Francia, España, Suecia, Japón y Estados Unidos pone de manifiesto que el acné es una enfermedad muy extendida. Y los datos lo corroboran. El 41% de las pieles caucásicas del norte, el 41% de las pieles caucásicas del sur, el 24% de las pieles asiáticas y el 68% de las pieles negras lo sufren. El problema pues no conoce edad, sexo ni fronteras. Aunque predomina en la adolescencia, no es exclusiva de esta edad.

¿Por qué se produce el acné?

El acné se forma por la acción de varios factores. En los folículos pilosebáceos nace el pelo y se segrega el sebo, una película grasa que protege la piel. Durante la pubertad, la secreción de algunas hormonas genera una mayor producción de sebo que obstruye los folículos y forma un tapón que es lo que llamamos puntos negros y granos. Estos tapones favorecen la proliferación de bacterias que existen en la piel, lo que genera pequeñas infecciones localizadas en los folículos pilosebáceos, formando las pápulas (granos de pus).

 

El acné en el bebé y en la adolescencia.

Existen diversos tipos de acné pero el más frecuente es el acné polimorfo infantil y se da a partir de la adolescencia en el 80% de los jóvenes. Se localiza en las zonas ricas en folículos pilo-sebáceos (frente, barbilla, escote, hombros, etc…) y evoluciona por brotes desencadenados por el sol, el estado emocional, el ciclo menstrual, etc. El acné afecta a una cuarta parte de los jóvenes que se encuentran entre los 19 y los 24 años.

Otras formas son el acné neonatal que se da en el recién nacido. Erupciones acneiformes, que resultan de la intervención de factores externos como algunos cosméticos o medicamentos.

 

El acné adulto.

El acné tardío afecta al 15% de los pacientes de 25-30 años y por encima de esta edad, todavía hay muchos pacientes, sobre todo mujeres, que se encuentran afectados. Según los últimos datos, la prevalencia del acné en los adultos es de un 3% en varones y entre un 11 y un 12% en mujeres. Cuando sí se aprecia una disminución de los porcentajes a partir de los 45 años. Los cambios hormonales, el estrés o incluso el tabaco pueden hacer que aparezcan estos brotes por sorpresa a cualquier edad.

 

Cómo tratar correctamente una piel acneica

El problema que desencadena el acné no es la suciedad, por ello no hay que obsesionarse con la higiene. Siempre es recomendable preguntar al especialesta. Según la Academia Española de dermatología y venereología (AEDV) los mejores consejos para combatirlo son los siguientes:

  1. Higiene. Realizar una limpieza diaria correcta de la piel, como norma general no más de dos veces al día (se podría irritar) y con un jabón suave. Secar sin friccionar. Lavar el pelo con la frecuencia necesaria para mantenerlo limpio.
  2. Una buena prescripción. No existen remedios milagrosos, ni tratamientos alternativos que superen en eficacia a los que la industria cosmética y farmacéutica comercializan y el dermatólogo prescribe.
  3. Constancia. El remedio contra el acné requiere constancia pues podrá mantenerse activo meses o años. Durante ese tiempo es preciso mantener unos cuidados generales en todos los casos, además en muchos, se deberá recurrir a cremas farmacológicas antiacnéicas y en menos habrá que plantearse tratamiento farmacológico con pastillas. En cualquier caso el acné no controlable es una situación excepcional.
  4. No manipular las lesiones de acné. Una medida especial que hay que recordar a los adolescentes. Es el mejor procedimiento para evitar las marcas. Al apretar los granos podemos trasformar una lesión que iba a desaparecer en poco tiempo y sin dejar cicatrices en otra mucho más visible, más duradera y además al curarse dejará como secuela una cicatriz.
  5. Dermocosméticos indicados. Productos libres de aceites o no comedogénicos de marcas reconocidas.
  6. ¡Atención a la piel! Las cremas que se utilizan para tratar el acné pueden irritar la piel, este no es un motivo de suspender el tratamiento, sino de espaciar su aplicación, cada dos o tres días, y casi siempre la piel de forma progresiva “aprende a” tolerar estos productos.
  7. Dieta y alimentos indicados. No hay ningún alimento que haya demostrado empeorar el acné. De cualquier manera los alimentos que habitualmente se citan, en saber popular, como agravantes del acné, en  cualquier dieta bien estructurada solo deben ingerirse ocasionalmente y siempre en pequeñas cantidades.
  8. Dejarse asesorar. Acudir al dermatólogo, médico especialista o preguntar al farmacéutico en el tratamiento del acné. Los profesionales individualizarán el tratamiento, seleccionando la crema o las pastillas según el sexo, edad y tipo de acné de cada paciente.
  9. Cicatrización. Las marcas, en formas de cicatrices o zonas rojas, van a mejorar de forma notable con el paso de tiempo, por lo que muchas veces no es necesario ningún tratamiento para ellas. Cuando no desaparezcan o si queremos acelerar su mejora, disponemos de tratamientos muy eficaces: aunque durante muchos años se han realizado peelings y microdermoabrasiones con resultados aceptables. Hoy día se tratan sobre todo con diferentes láseres, tanto las manchas rojas como las cicatrices.

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